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giovedì 17 ottobre 2013

LA MUERTE DE MINOS EN SICILIA

de DANILO CARUSO

Entre los siglos VIII y VI a.C. emigraron en Sicilia numerosos grupos de Griegos los que llevaron su civilización en la isla poniéndose en contacto, y también estrellándose, con los viejos habitantes, Sicanos y Sículos. Se contaba en la antigüedad que Minos, personaje perteneciente más a las leyendas griegas que a la historia, fue asesinado aquí en precedencia por un rey sicano, Cócalo, y que después hubiera sido sucesivamente enterrado en un punto sobre que surgió un templo de Afrodita.
La mitología cuenta que Dédalo, huido de Creta, encontrara hospitalidad en Sicilia cerca de Cócalo pero el mítico soberano cretese que lo persigía para hacerse justicia del episodio del Minotauro lo localiza. El talassócrata acepta imprudentemente una invitación del Sicano a su peñón de Camico, y aquí es matado durante un baño junto a las hijas de él. Terón, tirano de Agrigento entre el 489 y el 472 a.C., reanudó la historia de la matanza de Minos y la utilizó para conquista: el mito fue construido por los Agrigentini para agregar una faja territorial más allá de los sus confines y de fundamental importancia defensiva.
Terón tomó a pretexto de su acción militar el hecho de querer vengar al rey de Creta. Según la tesis de mí elaborada, expuesta en mi ensayo “SICANIA / Il sito sicano di Colle Madore: dalla leggenda alla realtà (2004)”, el sacellum, con los entornos circunstante, del área arqueológica analizada, colocada a la periferia del Ayuntamiento de Lercara Friddi, representa lo que fue en pasado identificado como templo de Afrodita / sepulcro de Minos de que Diodoro Siculo luego habló en la “Biblioteca Histórica”: lo dejan entender la particular posición de la colina, la etimología del nombre, el análisis de los restos y el tipo de liturgia que allí se desarrollaba. El Madore y los Sicanos, que lo habitaron de tiempos remotos, asociándose, a partir de un milenio antes del nacimiento de Cristo, se encontraron comprimidos entre los Estados de dos nuevas ciudades griegas: Agrigento a sur y Himera a Norte.
La colina y su zona fueron neurálgicos de un punto de vista militar por el control de las regiones circunstantes. Esta colina se encontró en efecto limitrofe al dominio de Akragas, sobre una altura de la estratégica parteaguas de los ríos Torto y Platani, de cuyo se controlaban los caminos en dirección del Tirreno y del Mediterráneo. En un primer tiempo los Griegos de nadie de los dos partos ocuparon con la fuerza el área, más bien la mantuvieron neutral por la valorización de su templo dedicado a Afrodita. Estos espacios de confín además fueron caracterizados en la reflexión temática por la imagen del agua. El nombre Madore deriva del adjetivo griego madarós (mojado): el territorio alrededor de la colina fue llamado quizás la región de las aguas, lo hacen pensar la vecindad en los embalses fluviales y la presencia de faldas acuíferas. El hallazgo de un edículo, sobre cuyo es representado un hombre sentado al borde de una bañera (Minos), y de una jofaina para agua ritual – ambos procedentes del sacellum – además testimonian la importancia del agua como elemento de culto, en un contexto litúrgico caracterizado por ofertas sacrificales (thysía).
Los Acragantinos en un según momento creyeron actuar de modo diferente: invadir en armas una zona hecha neutral por motivaciones religiosas exigía una válida justificación para evitar la acusación de sacrilegio. Decir, con hipocresía, que el sepulcro de Minos estuviese sobre Colle (Colina) Madore, bajo el templo de Afrodita, dio la posibilidad de atacar porque afirmaban de quererlo vengar: y esto no les haría en apariencia culpable de una cosa injusta en los juicios de sus contemporáneos. Así haciendo el Madore, junto al entero territorio de Himera, cayó en las manos de Agrigento alrededor del 483 a.C.
Las excavaciones realizadas sobre este relieve (1995, 1998, 2004) por la Superintendencia a los bienes culturales de Palermo – después de la donación de Antonino Caruso al Ayuntamiento de Lercara Friddi de los primeros restos accidentalmente hallados en el 1992 – han llevado a la luz, además, el área sagrada en examen, situada en proximidad de la cima.
Significativos son partes de estatuitas de Demetra y una incisión en lengua púnica, conmemorativa de Astarte, que hace referencia, por analogía, al culto de Afrodita, cuya presencia sobre el Madore es sin duda probada por muchos restos: una estatuita acéfala de divinidad femenina que tiene en brazo a una liebre, animal sagrado a Afrodita, un trozo de escudilla con sobre el fondo reproducido una cruz gamada y una lámina adornadas por cabezas taurinas repujadas (se trata de claras representaciones figurativas a ella conectada).
A continuación de la simulada venganza de Terón es plausible la sustitución de Demetra a Afrodita, ambas diosas de la fecundidad, por el venir menos, a causa de la siguiente falta del tema del sepulcro, de la pareja Afrodite/Minos: la naturaleza era comparada con la figura femenina, luego Afrodita le equivalgía a Demetra. Otros restos, los fragmentos de las antefijas del templo, el modelo de choza a planta circular, etc., confirman mi estudio que también justifica la presencia de material importada de Himera como simple adquisición comercial, material que se introduzcía en una cultura influenciada por Akragas. Entre las láminas de bronce halladas una representa una divinidad femenina (o Afrodita o Demetra).
El espacio sacro de este templo de Afrodita vino parcialmente destruído, en el modo en que Diodoro Siculo cuenta, en el 483/482 a.C. por Terón de Agrigento (en realidad en lo que pudo aparecer un lugar suyo ipogeo no estaba la tumba minóica inventada por los Acragantinos sino un taller por la elaboración de los metales). En la primavera del 409 a.C. los Cartaginenses, los que ocuparon una parte occidental de Sicilia, destruyeron durante una guerra contra los Griegos, todo lo poblado de Colle Madore y su población pues se disperdío. Considerado el renombre del sitio he creído verosímil una visita del poeta Pindaro en el templo de Afrodita / sepulcro de Minos durante el período de su permanencia en Sicilia, 476/475 a.C., vistos sus relaciones con los Emmenides y la matriz aristocrática y conmemorativa de su poesía. Mi tesis es alternativa a una serie de otras cuatro localizaciones propuestas por otros estudiosos:  Eraclea Minoa, las tholoi de Sant’Angelo Muxaro, Licata, las Grutas de la Gurfa de Alia.
Se tiende generalmente a identificar el peñón sicano de Camico con Sant’Angelo Muxaro, pero eso no debería comportar que la falsa sepultura de Minos tenga que ser ubicada automáticamente en sus vecindades: no debe ser descuidado que en la realidad griega la elección del sitio del sepulcro y el relacionarse al mito fueron funcionales a la política expansiva agrigentina y no a la leyenda. Colle Madore presenta connotaciones adecuadas y no tiene importancia el hecho que está lejos de la costa, más bien cuenta que fuera colocado sobre el eje Sabucina-Polizzello, delimitación en el VI siglo a.C. del confín norteño del dominio acragantino.
Un escrito de principio del ’900 de G. Nicastro puso Camico a Sutera: la cumbre del Monte San Paolino, a cuyo pies se encuentra el país actual, es visible del Madore mirando hacia oriente. Las tholoi quedan siempre muy sugestivas, pero son funcionales al aspecto mítico de los hechos minóicos a diferencia de la historia de Agrigento y Terón más pertinente al análisis.
Sobre Colle Madore mi sistema diverge de una impostación formulada por el arqueólogo Stefano Vassallo que vincula este sitio a la influencia de Himera: en particular él interpreta el personaje del edículo mencionado como Eracle y además sostiene una etimología del árabe del topónimo Madore.



Danilo Caruso / SICANIA - Il sito sicano di Colle Madore: dalla leggenda alla realtà
(ensayo en pdf)
http://www.scribd.com/doc/66815192/archeologia-Colle-Madore



LA DONACIÓN DE ANTONINO CARUSO DE RESTOS ARQUEOLÓGICOS EN EL 1992
La siguiente lista y las imágenes son llevadas de Colle Madore / Un caso di ellenizzazione in terra sicana, a cura di S. Vassallo, Palermo 1999, a cuyo catalogación hacen referencia los números indicados. No todos los restos de la donación, indicados en la lista alfabética integralmente, son reproducidos por figuras.

martedì 15 ottobre 2013

THE DEATH OF MINOS IN SICILY

by DANILO CARUSO

Beetwen the centuries VIII and VI b.C. numerous groups of Greeks emigrated in Sicily, those brought their civilization in the island coming into contact, and also clashing, with the old inhabitants (Sicanians and Siculians). They said in the antiquity that Minos, character belonging more to the Greek legends that to the history, he had been here in precedence killed by a sicanian king, Cocalus, and that after he had been buried in a point on which subsequently rose a temple of Aphrodite.
The mythology narrates that Daedalus, run away by Crete, found hospitality in Sicily beside Cocalus but the mythical cretan sovereign that pursued him to do justice to himself for the episode of the Minotaur tracks him. The thalassocrat unwisely accepts an invitation of the Sicanian to his fortress of Kamikos, and here he is killed during a bath together with his daughters. Theron, tyrant of Agrigento between 489 and 472 b.C., taken back the story of the killing of Minos and used it in order to conquest: the myth was built by the Agrigentinians to annex a territorial band beyond own confinements and with fundamental defensive importance.
Theron took like pretext of his military action the fact that he wants to avenge the cretan king. According to the thesis from me elaborated, exposed in my essay “SICANIA / Il sito sicano di Colle Madore: dalla leggenda alla realtà (2004)”, the sacellum (with the surrounding environments) of the archaeological area analyzed, set to the outskirts of the Commune of Lercara Friddi, represents what was in past identified as temple of Aphrodite / sepulchre of Minos about which Diodorus Siculus then spoke in his “Historical Library”: the particular position of the hill, the etymology of the name, the analysis of the finds and the type of liturgy that there unwound allow to intend it. The Madore and the Sicanianss, that lived in it for remote times, joining, beginning from a millennium before the birth of Christ, were crushed beetwen the States of two new greek cities: Agrigento to south and Himera to north.
The hill and its zone were neuralgic for a military point of view for the control of the surrounding regions. This hill was in fact closed to the dominion of Akragas, on an height of the strategic watershed of the rivers Torto and Platani, from which the ways in direction of the Tyrrhenian Sea and the Mediterranean were checked. At first the Greeks of none of the two parts occupied with the strength the area, rather they maintained it neutral through the exploitation of its temple devoted to Aphrodite. These spaces of border was besides characterized in the thematic reflection by the image of the water. The name Madore derives from the Greek adjective madarós (wet): the territory around the hill had perhaps called the region of the waters, the proximity to the river basins and the presence of aqueous strata make to think it. The recovery of an aedicule, on which a man is represented sat on the edge of a tub (Minos), and of a basin for lustral water – both coming from the sacellum – also testify the centrality of the water as cultual element, in a liturgical context characterized by sacrificial offers (thysía).
The Acragantinians in a second moment thought about acting in a different way: the invasion in weapons of a zone made neutral through religious motivations asked for a valid justification in order to avoid the accusation of sacrilege. They said, with hypocrisy, that the sepulchre of Minos was on Colle (Hill) Madore, under the temple of Aphrodite. It gave the possibility to attack because they affirmed to want to avenge him: and this would not have made them in appearance guilty of an unfair thing in the judgments of their contemporaries. By doing so the Madore (together with the whole territory of Himera) fell in the hands of Agrigento around 483 b.C.
The excavations conducted on this tract of land (1995, 1998 2004) by the Superintendence to the cultural heritage from Palermo – after the donation of Antonino Caruso to the Commune of Lercara Friddi of the first finds accidentally discoveries in 1992 – have brought to the light, besides, the sacred area in examination, situated in proximity of the top. Meaningful recoveries are parts of statuettes of Demeter and an incision in punic language (evocative of Astarte) recalling, for analogy, the cult of Aphrodite, whose presence on the Madore is without doubt proved by different recoveries: an acephalous statuette of female divinity that has in her arms a hare (sacred animal to Aphrodite), a piece of bowl with on the fund reproduced a swastika and a foil embellished by bull heads embossed worked (clear figurative representations to her connected).
As a consequence of the false revenge of Theron the substitution of Demeter to Aphrodite (both goddesses of the fertility) is possible, given the absence, because of the following lack of the theme of the sepulchre, of the couple Aphrodite/Minos: the nature was compared to the female figure, therefore Aphrodite was equivalent to Demeter. Other finds (the fragments of the antefisses of the temple, the model of hut with circular plan, etc.) confirm my study that also justifies the presence of material imported from Himera as simple commercial purchase, material that was inserted in a culture influenced by Akragas. Among the bronzy foils discovered one represents a female divinity (or Aphrodite or Demeter).
The sacred space of this temple of Aphrodite partially was destroyed, in the way according to which Diodorus Siculus tells, in 483/482 b.C. by Theron of Agrigento (in reality in what could appear his hypogeal place there was not the Minoan tomb invented by the Acragantinians, on the contrary a shop for the workmanship of the metals). In the spring of 409 b.C. the Carthaginians, which occupied a western part of Sicily, destroyed during a war against the Greek, the whole inhabited area of Colle Madore and its population therefore was dispersed. Considered the renown of the place I have believed possible a visit of the poet Pindar in the temple of Aphrodite / sepulchre of Minos during the period of his permanence in Sicily (476/475 b.C.), seen his relationships with the Emmenidians and the aristocratic and commemorative matrix of his poetry. My thesis is alternative to a series of other four locations proposed by other researchers: Eraclea Minoa, the tholoi of Sant’Angelo Muxaro, Licata, the Caves of the Gurfa of Alia.
The fortress sicanian of Kamikos was usually identified with Sant’Angelo Muxaro, but this should not involve that the pretense burial of Minos must automatically be situated in its proximities: in the Greek reality the choice of the site of the sepulchre and the connection with the myth were functional to the expansive agrigentinian politics and not to the legend. Colle Madore introduces suitable connotations and doesn’t matter the fact that is distant from the coast, rather what is more is that it was situated on the axle Sabucina-Polizzello delimiting in the VI century b.C. the northern border of the acragantinian dominion.
A study of the early nineteenth century of G. Nicastro set Kamikos at Sutera: the summit of the mountain San (St.) Paolino (to whose feet the modern country is placed) is visible from the Madore looking toward east. The tholoi are always very suggestive, but they are functional to the mythical aspect of the minoan stories unlike the history of Agrigento and Theron more pertinent to the analysis.
With regard to Colle Madore my system diverges from a formulation elaborated by the archaeologist Stefano Vassallo that connects this site to the influence of Himera: particularly he interprets the person of the aedicule above mentioned as Heracles and moreover sustains an etymology from the arab language of the place-name Madore.



Danilo Caruso / SICANIA - Il sito sicano di Colle Madore: dalla leggenda alla realtà
(essay in pdf)
http://www.scribd.com/doc/66815192/archeologia-Colle-Madore



THE DONATION OF ANTONINO CARUSO OF ARCHAEOLOGICAL FINDS IN 1992
The following list and the images are drawn by Colle Madore / Un caso di ellenizzazione in terra sicana, a cura di S. Vassallo, Palermo 1999, to whose cataloguing makes reference the indicated numbers. Not all the finds of the donation, indicated in the alphabetical list integrally, they are reproduced by figures.


mercoledì 2 ottobre 2013

LA PEDAGOGIA PREVENTIVA DI SAN GIOVANNI BOSCO

di DANILO CARUSO

Durante l’adolescenza Don Bosco (1815-1888), rimasto orfano del padre a due anni – prima di iniziare gli studi seminarili – lavorò da bracciante per sostenere la propria famiglia, che era di origini contadine. Fu ordinato sacerdote nel 1841.
Seguì l’insegnamento di san Giuseppe Cafasso (1811-1860), un sacerdote che ne incoraggiò la vocazione all’apostolato presso i giovani, vocazione a cui Don Bosco aveva mostrato inclinazione sin da bambino.
L’esperienza di visita delle carceri torinesi lo fece molto riflettere. Fu così che nel 1841 aprì un “oratorio”: un centro in cui impartire ai ragazzi lasciati nella trascuratezza dalla società un’iniziale formazione scolastica.
L’oratorio “san Francesco di Sales”, trasferitosi dal 1846 nel quartiere di Valdocco sempre a Torino, cominciò a crescere con l’aggiunta di un ricovero stabile e articolando la sua proposta formativa (che spaziava dal professionale all’umanistico-religioso). L’idea di “Valdocco” fu presa ad esempio in tutto il mondo civilizzato a partire dalla seconda metà del XIX sec.
Il credo pedagogico di Don Bosco trasparisce dai suoi numerosi scritti: vi si trovano pure delle opere biografiche, tra le quali emerge per l’eccezionale virtuosità del modello additato all’imitazione quella di san Domenico Savio (1842-1857), che era stato suo allievo.
La morale e le norme comportamentali in società erano molto curate.
L’opera pubblicata nel 1877 col titolo “Il sistema preventivo nella educazione della gioventù” può considerarsi un manifesto programmatico.
Don Bosco combatté contro il relativismo dei valori, per lui «la fede e la ragione sono come le due ali con le quali lo spirito umano si innalza verso la contemplazione della verità (Giovanni Paolo II / FIDES ET RATIO)».
A questo atteggiamento coniugava l’amore per il prossimo come strutturale aspetto metodologico.
Tutti gli uomini hanno il diritto al benessere nella sfera mondana attraverso la possibilità di svolgere un’attività lavorativa, per la quale Don Bosco preparava e avviava i giovani. L’obiettivo finale rimane però comunque la salvezza dell’anima da conseguire con un adeguamento personale quanto più perfetto alle virtù cristiane.
Per questo motivo la religione cattolica e le sue pratiche sacramentali svolgono una parte integrante nella formazione degli adolescenti.
La via della “prevenzione” era il solco in cui coltivare le nuove generazioni ed in cui l’educatore salesiano da costante assistente avrebbe dovuto ricondurre le deviazioni, perché la “repressione” non produce frutti.
Don Bosco raccomandava di seguire attentamente e ovunque gli allievi, sottolineava che «il sistema preventivo rende amico l’allievo, che nell’assistente ravvisa un benefattore, che lo avvisa, vuol farlo buono, liberarlo dai dispiaceri, dai castighi, dal disonore».
La società con i suoi assetti e le sue problematiche è molto cambiata dai tempi in cui visse san Giovanni Bosco nell’Ottocento. In quell’epoca molta era la gioventù che rimaneva senza un’istruzione elementare e che veniva anche sfruttata dal mercato del lavoro industriale e agricolo.
Tantissimi sono stati i giovani impiegati come manodopera nelle imprese perché la propria famiglia non poteva mantenersi economicamente.
In questo clima diseducativo bambini e ragazzi, spesso e volentieri maltrattati come bestie, maturavano una coscienza sociale e di sé così insufficiente al punto di dare molto presto, in un secondo momento, alimento ai risvolti negativi che imperversavano in quegli ambienti di scarsa acculturazione e di miseria materiale e spirituale.
La “pedagogia preventiva” di don Bosco volle intervenire in quella direzione proponendo il miglioramento delle condizioni di partenza dello sviluppo individuale del fanciullo attraverso varie forme di assistenza e di recupero.
Oggigiorno anche se la qualità della vita è mutata il principio di quel “metodo preventivo” non ha perso valore, sia che esso venga inteso nella maniera di Don Bosco in cui la religione cattolica ne è parte integrante sia che in assoluto (o laicamente) lo si intenda nel senso di semplice programma pedagogico di prevenzione. Sostanzialmente queste due sfumature possono essere anche separate dall’abisso metodologico e radicale che intercorre tra una visione spiritualista e una materialista della realtà, per questo motivo l’insegnamento della Chiesa ne può diventare discriminante fondamentale ma non integralista, in modo da dare pure ai non cattolici la possibilità di identificarvisi nella difesa dei grandi valori.
Non si deve dimenticare che la ragione che alberga in ognuno è quella infusa dallo stesso Dio e che unisce gli uomini nello stesso linguaggio.
I problemi dei giovani del nostro tempo nei paesi ricchi sono diversi da quelli di un comune ragazzo del XIX secolo, purtroppo nei paesi poveri sono rimasti perlopiù gli stessi.
Occorre intervenire, questo è l’insegnamento cui richiama Don Bosco.
I disagi che i giovani contemporanei della civiltà dell’opulenza affrontano sono un effetto collaterale del benessere causato da lacune pedagogiche. Essere abituati a ottenere, a volte scriteriatamente, più o meno tutto li spinge ad andare oltre, e su questo fenomeno si innestano le problematiche delle devianze che hanno come causa anche la base opposta del malessere.
Don Bosco ripropone il modello di una ponderata educazione in un ambiente quantomeno di equilibrato benessere.
È compito della società politica provvedere direttamente in favore di quelle categorie giovanili che versano in disagi per garantire un futuro onesto e dignitoso.